Interpretative worlds.
Re-interpreting the World.

Gustav Mahler – Un bohemio universal

Victor MoralesArtículo escrito por Victor Morales, Victor Morales es pianista y director de orquesta, profesor de historia de la música, piano complementario y música de cámara. Actualmente está embarcado en un ambicioso proyecto con músicos jóvenes dirigiendo la Orquesta Allegro Ciudad Lineal, cuyos ensayos son todos los sábados por la mañana. Si eres músico y deseas formar parte de esta orquesta, ponte en contacto con Victor.


En este año 2011 se dieron cita la conmemoración de importantes efemérides en relación con el mundo de la música. Sin ir más lejos, es destacable el aniversario del bicentenario del nacimiento de Franz Liszt (Raiding 1811- Bayreuth 1886), quien ha sido y es uno de los compositores más admirados e interpretados de todos los tiempos.

Pero si de evocar el recuerdo se trata, no podemos desdeñar, ni pasar por alto la figura de quien hizo de la sinfonía y la grandiosidad una forma de expresión personal única y un vehículo de evolución y desarrollo de la tradición germánica, heredada desde Bach hasta Bruckner, pasando por Mozart, Beethoven, Brahms y Wagner, quien le influyó definitivamente durante su época de estudiante y del que se convirtió en uno de los más fieles intérpretes.

Es del compositor bohemio, Gustav Mahler (Kâlistê 1860-Viena 1911), de quien estamos hablando y de quien en el pasado año se cumplió el centenario de su muerte.

Mahler, despierta una gran curiosidad dada la cantidad de paradojas que hay en su vida personal y profesional.

Tras darse a conocer en su infancia como un virtuoso y niño prodigio del piano, en los años de estudiante, no consiguió la prestigiosa Medalla de Plata que otorgaba el Conservatorio de Viena, a pesar de haber obtenido durante su formación premios de piano en varios cursos. En estos años dentro de la institución, se centró en los estudios de Armonía y Composición y tuvo la oportunidad de conocer a compositores ilustres, como Hugo Wolf, a quien tuvo como compañero y Anton Bruckner, del que asistió a varias conferencias. Tuvo también la oportunidad de hacer sus primeras incursiones en el mundo de la dirección de orquesta, dirigiendo la orquesta de estudiantes en varias ocasiones.

Será esta faceta la que posteriormente desarrollará con más reconocimiento y éxito. Esto es lo que le dio fama y popularidad en vida, llegando a ostentar cargos tan importantes como el de Director de la Ópera de la Corte de Viena (Wiener Hofoper), lo que obligó al compositor a renegar de sus raíces judías y convertirse al catolicismo, para poder conservar el puesto. Por esta razón se ganó la hostilidad de la prensa antisemita de la época, pero gracias a su talento y a su visión innovadora en sus producciones de las óperas de Mozart y Wagner, sobre todo, se ganó el reconocimiento y el respeto, llegando a ser considerado uno de los directores más importantes del momento. Cuando cesó su compromiso con el coliseo vienés, aceptó la titularidad del Metropolitano de Nueva York (Metropolitan Opera House), compaginando este cargo con la regencia de la Filarmónica de la misma ciudad hasta el día de su muerte.

Como compositor y tal vez por el hecho de darse a conocer como director de ópera, resulta paradójico que no produjera ni una sola obra de carácter operístico, salvo su obra de juventud Herzog Ernst von Schwaven (El Duque Ernesto de Suabia) de la que no se conservan ni el libreto ni la música. Esta fue la manera de expresar sus sentimientos por la muerte de su hermano Ernesto. Así pues, centró su interés en el Lied y en la sinfonía.

Las sinfonías segunda, tercera, cuarta y octava y Das Lied von der Erde (La canción de la tierra), están concebidas bajo el prisma de ambos géneros. El contenido de su música resulta de una heterogeneidad abrumadora, en la que nos podemos encontrar cualquier material aprovechable, sin tener en cuenta si se trata de fragmentos originales o procedentes de otras obras y estilos. En Mahler la sinfonía va mas allá de los cánones y conceptos establecidos en la que el compositor se presenta como un “creador de mundos sonoros con todos los medios posibles”, como él mismo afirmaba. Podemos decir que para él componer era en parte como una forma de reciclar el material para darle una nueva función en el marco de una nueva concepción. Esto dio lugar a obras de unas proporciones inmensas, llenas de melodías populares, marchas, fanfarrias militares y de un uso particular de la armonía, introduciendo una visión muy personal del acorde, el cual se ve despojado de su condición de función estructural para convertirse en un medio de expresión en sí mismo, mediante su cromatización, que a la vez hereda de las obras de Richard Wagner como el “Tristán e Isolda”. Estos aspectos, así como un uso permanente de la disonancia, más el alejamiento de su música de cualquier aspecto que pudiera recordar el concepto clásico de orden en una sinfonía, hizo que su trabajo como compositor se viera alejado e incomprendido por un sector muy amplio de la crítica y público. No obstante, resultó ser el paradigma de las nuevas generaciones de compositores, como los que representaban a la Segunda Escuela de Viena, con Arnold Schoenberg a la cabeza, quien le dedicaría su “Tratado de Armonía” y sus discípulos Anton Webern y Alban Berg.

Su obra se extiende en un ciclo de 10 sinfonías, aunque esta última quedó esbozada pero inconclusa, algunas obras de juventud, como el cuarteto con piano y varios ciclos de Lieder que presentó en diferentes versiones. Estos son los siguientes:

Lieder eines fahrenden Gesellen (“Canciones de un compañero de viaje”), Des Knaben Wunderhorn (“El cuerno mágico de la juventud”), sobre canciones populares alemanas, Kindertotenlieder (“Canciones a los niños muertos”) y los Rückert-Lieder, sobre textos del poeta alemán Friedrich Rückert en ambos casos y la cantata Das Klagende Lied (“La canción del lamento”).

La música de Mahler ha sufrido periodos de ostracismo por culpa en parte a su carácter innovador y en gran medida por la llegada del nazismo a Europa y particularmente a Austria y Alemania, que la tachó de “degenerada”. La condición de judío del autor, también ayudó a que esto fuera posible. No obstante, a pesar de esta circunstancia, Mahler años antes mostraba una actitud visionaria vaticinando que su música algún día estaría en el lugar que le corresponde, haciendo la siguiente afirmación: “Mein Zeit wird kommen” (mi época está por llegar) y así ha sido, ya que años más tarde y gracias al apoyo de varias generaciones de directores de orquesta, paulatinamente ha ido accediendo al puesto más alto, siendo programada en la actualidad de manera casi obligada en prácticamente la totalidad de las orquestas del Mundo. Entre estos directores se encuentran Bruno Walter, Otto Klemperer y posteriormente Bernand Haitink, Leonard Berstein, Michael Tilson Thomas, Claudio Abbado, Zubin Metha y Daniel Barenboim, por nombrar algunos.

Mahler, “Herr Direktor”- Mahler Director

En la década de 1870, no existía en la enseñanza de los conservatorios de Europa una formación especializada en Dirección de Orquesta. Fue a partir de 1909 cuando se creó en Viena la “escuela de directores de orquesta” en el seno de la Academia Estatal de Viena. En la época en la que Mahler estudiaba, se pedían como requisitos para la carrera de Dirección de Orquesta una formación general musical, ejecución resuelta en el piano, ejecución de la partitura y capacidad para componer e improvisar. También era imprescindible el dominio de otros aspectos relacionados con el Arte como la Estética, la Armonía y el Contrapunto.

Cuando Mahler se graduó en el Conservatorio lo hizo depositario de una formación extensa y práctica que le capacitó para el desempeño de múltiples funciones.

Al acabar el Conservatorio, en 1880, obtuvo su primer contrato para dirigir la orquesta del teatro veraniego del balneario de Bad Hall, en la alta Austria. Posteriormente pasó por Ljubljana en la temporada 1881-1882. A continuación se trasladó a Olomouc para dirigir su Teatro Real Municipal (enero-marzo 1883). En la siguiente temporada dirigió en Kassel hasta 1885 y se trasladó a Praga para hacerse cargo del Teatro Real Provincial Alemán (1885-1886). Del 1886 al 1888 dirigió el Teatro Municipal de Leipzig y a partir de 1888 hasta el 1891 realizó una importante labor en la Ópera Real de Hungría, en Budapest. De 1891 a 1897 se trasladó a Hamburgo. Por aquella época Mahler era ya un director reconocido en toda Europa y disfrutaba de la invitación de las orquestas más importantes del momento, como la sinfónica de Londres.

Es en este año de 1897 y hasta 1907, cuando es propuesto para la dirección del puesto más importante del momento. La Ópera Estatal de Viena (Wiener Hofoper), como mencionaba al comienzo de este artículo. En este periodo Mahler, gracias a la colaboración de los diseñadores artísticos Heinrich Lefler y Alfred Roller, marcó un hito en la representación operística, haciendo resurgir este espectáculo. Se mostró muy exigente con la orquesta y con la interpretación, realizando versiones muy personales vistas desde el prisma de un compositor, por lo que fue duramente criticado generando división de opiniones entre la crítica y entre los melómanos y contrató a los mejores cantantes del momento.

También se hizo cargo en esta etapa y durante un breve periodo de tiempo de la Filarmónica de Viena, lo cual supuso una relación basada en los continuos desacuerdos y discrepancias entre músicos y director.

En el periodo de 1907 hasta 1909 asumió la dirección del Metropolitan Opera House de Nueva York, puesto al que renunció en 1909, para hacerse cargo de la Orquesta Filarmónica de la misma ciudad, hasta el fin de sus días.

Mahler, “Herr Komponist”- Mahler compositor

Era tal la actividad frenética como director que apenas le quedaba tiempo para componer. El autor solía decir de si mismo que era “un compositor de verano”. Son conocidos sus retiros en su cabaña a las orillas del lago Attersee en Steinbach (Austria), durante la época estival. En este lugar vieron la luz entre otras su segunda y tercera sinfonías.

Su lenguaje, aparentemente, nos puede causar una sensación de distorsión y desorden, sin embargo, nada más lejos de la realidad.

Existe una fusión perfecta entre lo sinfónico y la canción, concibiendo esta como “un florecer natural en movimientos sinfónicos con molde sinfónico”, en palabras de Deryck Cooke, uno de los especialistas más destacados en Mahler y su obra. Todo se resume en la frase acuñada por el propio compositor en la que la “sinfonía debe ser como el Mundo: debe abarcarlo todo”.

Por eso Mahler utiliza todo lo que musicalmente se pueda aprovechar, desde cencerros de vaca y cantos de pájaros, para evocar la naturaleza hasta fanfarrias de clarines, marchas militares, etc…

No duda tampoco en pasar de un estado anímico a otro rompiendo súbitamente el ambiente profundo generado, por ejemplo, por una marcha fúnebre con la trivialidad de una melodía popular. La ironía, la burla y lo grotesco también están presentes como una constante en su obra.

Pero si hay un recurso que Mahler utiliza con total maestría es el de la orquestación, tal vez por su faceta como director. Éste explora, estira y explota la orquesta hasta las últimas consecuencias, duplicando en varias obras la plantilla orquestal en las que todas las secciones están representadas en su totalidad (segunda y octava sinfonía). Entre las características de la orquestación mahleriana podemos extraer los extremos de volumen, el uso de conjuntos fuera del escenario, los arreglos inusuales para la plantilla orquestal, el uso de instrumentos no sinfónicos de carácter popular o militar (el requinto por ejemplo) y uso de material proveniente de las danzas como el Ländler o el Vals.

También la voz humana está presente de forma constante dentro del “todo” sinfónico, en forma de solista y agrupada en grandes coros, como símbolo de fraternidad de la humanidad y del mantenimiento de la tradición emprendida por Beethoven en su 9ª sinfonía. Aún así, el autor se muestra defensor de la fuerza expresiva que tiene la música pura por sí misma, sin necesidad de supeditarla a ningún texto. Esto se ve en las sinfonías quinta, sexta, séptima y novena.

En su lenguaje el compositor también utiliza elementos provenientes de la música judía, como cabe de esperar debido a sus raíces. Existen en su obra ritmos y melodías con un marcado estilo “Yidis” (parte central del tercer movimiento de su primera sinfonía).

Otro recurso que el compositor utiliza en su estilo compositivo es el de la “tonalidad progresiva”, que consiste en trasladar un elemento compositivo por diferentes tonalidades con el fin de mantenerlo a lo largo de la sinfonía, acabando en otra tonalidad diferente a la inicial.

A Mahler le tocó vivir en una época de transición en la que una realidad se extinguía y se establecían las bases del Mundo moderno industrializado. Este hecho, mas su condición de judío y los continuos traslados de residencia generó en él un sentimiento de exclusión, de no ser bien recibido en ningún sitio, que minó su moral haciendo que su carácter se transformara en obsesivo y neurótico. Esto explica los cambios súbitos de carácter en su música.

La temática de sus composiciones reflejan una lucha permanente entre el optimismo, la alegría de vivir la belleza de la vida y de la Naturaleza y la tragedia de la muerte presentada como desesperación y en ocasiones con ironía. El autor tuvo contacto con la misma desde su más tierna infancia, al ver morir a seis de sus hermanos y suicidarse a otro. Por esa razón resulta un tema constante en todas sus obras, presentándola en forma de marcha fúnebre, en la mayoría de los casos. A modo de ejemplo, son destacables su segunda sinfonía “Resurrección”, cuyo primer movimiento es una adaptación de un trabajo anterior titulado Totenfeier (Ritos fúnebres), que no es otra cosa que un poema sinfónico basado en textos del poema dramático Dziady del poeta polaco Adam Mickiwicz. En lado opuesto está su sinfonía octava “De los mil”, la cual contiene el himno de la Secuencia de Pentecostés, Veni Creator Spiritus (Ven, espíritu creador) y es un canto a la esperanza y confianza en el espíritu humano para crear un Mundo mejor. Así mismo, en la sexta sinfonía (Trágica) o en Kindertotenlieder (Canción para los niños muertos), por ejemplo, la Muerte está presente como una obsesión y como si se tratara de un presagio, que lamentablemente Mahler vería cumplirse años después, con el fallecimiento de su adorada hija Maria.

Gustav y Alma

Durante su segunda temporada en Viena, Mahler adquirió un espacioso y moderno apartamento en el Auenbruggerstrasse y construyó una villa veraniega en la tierra que había comprado cerca de su nuevo estudio de composición en Maiernigg. En noviembre de 1901 conoció a la compositora Alma Schindler, hija del pintor Emil Jakob Schindler e hijastra del pintor Carl Moll, en una reunión social en la que estuvo presente el director teatral Max Burckhard. Inicialmente Alma no se mostró interesada por conocer a Mahler, debido a «los escándalos sobre él y todas las mujeres jóvenes que habían aspirado a cantar en la ópera». Los dos tuvieron un fuerte desacuerdo sobre un ballet de Alexander von Zemlinsky (Alma fue alumna suya), pero se pusieron de acuerdo para verse en el Hofoper el día siguiente. Dicho encuentro dio lugar a un rápido noviazgo. Mahler y Alma se casaron en una ceremonia privada el 9 de marzo de 1902, a pesar de la diferencia de edad (Alma tenía diecinueve años menos que el compositor). Por entonces, Alma estaba embarazada de su primera hija, Maria Anna, que nació el 3 de noviembre de ese año. Su segunda hija, Anna, nació en 1904.

Los amigos de la pareja se mostraron sorprendidos por el matrimonio y dudaron de su idoneidad. Por otro lado, la familia Mahler consideraba a Alma coqueta, poco fiable y demasiado aficionada a ver a hombres jóvenes rendidos a sus encantos. Mahler era por naturaleza temperamental y autoritario (Natalie Bauer-Lechner, su primera compañera, dijo que vivir con él era «estar en un barco que se mece sin cesar de aquí para allá por las olas»). Alma pronto se sintió resentida por haber abandonado sus estudios musicales ante la insistencia de su marido de que sólo podía haber un compositor en la familia. Escribió en su diario: «Qué duro es ser tan despiadadamente privada de [...] lo más cercano al corazón». El requisito de Mahler de que su vida matrimonial estuviera organizada en torno a sus actividades creativas generó tensiones y precipitaron la rebelión por parte de su esposa. Sin embargo el matrimonio se caracterizó por periodos ocasionales de considerable pasión, particularmente por parte de Mahler.
En el verano de 1907 Mahler, exhausto por las campañas en su contra en Viena, llevó a su familia a Maiernigg. Poco después de su llegada sus hijas enfermaron de escarlatina y difteria. Anna se recuperó pero Maria, después de dos semanas de lucha, murió el 12 de julio. Inmediatamente después de esta devastadora pérdida, Mahler se enteró de que tenía problemas de corazón, un diagnóstico confirmado posteriormente por un especialista vienés, que le ordenó una reducción de cualquier tipo de ejercicio vigoroso. En qué medida su condición se mermó no está clara. Alma la describió como una sentencia de muerte virtual y la achacó a una invitación a la Muerte, por parte de Mahler, a entrar en su casa debido a la composición de los Kindertotenlieder. El compositor, en una carta a ella del 30 de agosto afirmaba que sería capaz de llevar una vida normal, aparte de evitar el sobreesfuerzo. Sin embargo, la enfermedad fue avanzando paulatinamente. Al final del verano cerró la villa de Maiernigg.

Ante esta situación de profunda melancolía mas el descubrimiento, en el verano de 1910, a través de una carta que el compositor recibió por error del joven arquitecto Walter Gropius, creador de la Bauhaus, de que Alma había emprendido una relación con él, Mahler solicitó ayuda urgente al psicoanalista Sigmund Freud, de quien obtuvo consuelo, a pesar de que al principio Mahler se mostrara reacio y dubitativo.

Un año más tarde, tras una intensa actividad de conciertos en Norte América con la Filarmónica de Nueva York, enfermó de forma definitiva de una endocarditis bacteriana, que le llevaría a la tumba en Viena, el 18 de Mayo de 1911.

Tuvo un entierro sencillo, por expreso deseo suyo y acompañaron a Alma y al féretro su amigo Bruno Walter, Alfred Roller y el pintor Gustav Klimt, además de representantes de los teatros de ópera más importantes del mundo.

Victor Morales
Director de orquesta

Victor Morales también escribió De orquestas sinfónicas juveniles.

Bibliografía sobre Gustav Mahler.

La Grange, Henry-Louis de (1995). Gustav Mahler Volume 2: Vienna: The Years of Challenge (1897–1904). Oxford, Reino Unido: Oxford University Press. ISBN 0-19-315159-6.

La Grange, Henry-Louis de (2000). Gustav Mahler Volume 3: Vienna: Triumph and Disillusion (1904–1907). Oxford, Reino Unido: Oxford University Press. ISBN 0-19-315160-X.

La Grange, Henry-Louis de (2007). Gustav Mahler Volume 4: A New Life Cut Short (1907–1911). Oxford, Reino Unido: Oxford University Press. ISBN 0-19-816387-8.

Cooke, Deryck (1980). Faber Music. ed. Gustav Mahler: An Introduction to his Music. Londres

Mahler, Alma (1978). Gustav Mahler: Recuerdos y cartas. Taurus. ISBN 84-306-1157-6

Lebrecht, Norman (2011). Alianza. ed. ¿Por qué Mahler?. Cómo un hombre y diez sinfonías cambiaron el mundo. Madrid. ISBN 878-84-206-5121-7.

José Luis Pérez de Arteaga, Mahler. Madrid: Editorial Antonio Machado Libros, 2007, 2.ª ed. renovada y ampliada con numerosos e importantes datos adicionales. ISBN 84-7774-443-6

Mundializarse a lo grande

Michael ThalliumSí, ya sé, ya sé. Muchas personas en el mundo ven en la mundialización una amenaza, pero no yo, lo siento. Creo que por primera vez en la Historia tenemos al alcance de la mano la oportunidad de mundializarnos y ser grandes. Cada vez más personas tienen acceso a las redes sociales tales como Facebook, Twitter, Google + (y estoy convencido de que aparecerán muchas otras más en los años venideros). Son grandes instrumentos. Es verdad que cualquier instrumento puede utilizarse para hacer el bien o el mal, pero ¿qué pasa si los utilizamos para hacernos grandes? Aquí es donde entra en juego la pasión.

Tienes que sentir pasión por quien eres y por lo que haces, porque cuando así procedes, los demás te verán esa pasión en la cara y ¡eso es contagioso! A veces no nos damos cuenta de lo alentadoras o desalentadoras que nuestras palabras y acciones pueden llegar a ser. Así que decidí tocar mi “instrumento” de forma alentadora antes que desalentadora. Y ese instrumento es mi “voz”, aunque esa voz mía no es solo un sonido. Mi voz es el modo en que hablo, en que me muevo, en que siento, en que pienso y, sobre todo, en que me relaciono con los demás. Es el modo en que ahora estoy relacionándome con tu voz.

Sin embargo, me llevó tiempo darme cuenta de cuál es mi voz -me atrevo a decir que sigo afinándola- y también tuve dudas en el camino. Tuve que luchar con algunos bloqueos y creencias personales que me impedían desarrollar esa voz. Después de viajar y trabajar por el mundo, decidí hacer algo que integrase cuatro de mis pasiones en la vida: la comunicación (pasión por las personas), los idiomas (pasión por las palabras), la música (pasión por los sonidos) y la mundialización (pasión por la cultura). El resultado de ello fue hacerme coach mundial y de la grandeza (Global & Greatness Coach). Ese era mi sueño: tener una voz mundial para soplar las brasas de la grandeza en los fuegos interiores de la gente. Leonardo Wolk, un coach argentino que, como él dice, siempre ha sentido pasión por aprender y vocación por enseñar, explica esta bella metáfora con maestría en su fantástico libro titulado “Coaching: El arte de soplar brasas”: “un coach es un soplador de brasas…” Todos llevamos un fuego interior. No necesitamos que alguien nos traiga la leña o el combustible para arder. La mayoría de las veces tan solo necesitamos ese soplo que reavive nuestras llamas.

Por esta razón, considero que es muy enriquecedor llegar a conocer a “grandes” personas y rodearte de ellas y difundir su grandeza. A veces puede que tan solo se trate de un libro. ¡Algo tan simple como eso! Permíteme que ponga un ejemplo. Hará como un año y medio, terminé de leer un estupendo libro de Oliver Sacks titulado”Musicofilia“. Esta lectura me llevó a aprender, entre otras cosas, sobre Clive Wearing -el hombre sin memoria-, sobre Bianca Saez -una niña que padecía uno de los peores casos del síndrome de Tourette y felizmente recuperada tras una cirugía de estimulación cerebral profunda- sobre los “savant” y Rex Lewis Clack -un niño autista sobre el que la música surte un efecto transformador-. Recuerdo que viendo en Youtube uno de los vídeos sobre Rex, en una de las escenas aparecía una niña ciega. Su pasión por la música y grandeza me cautivaron inmediatamente y decidí ponerme en contacto con ella… y lo conseguí gracias a Internet y a las redes sociales, que me posibilitaron mundializarme en busca de la grandeza. Esa niña no es otra que Rachel Flowers, y un año y medio más tarde, iré a los EE.UU. para su 18º cumpleaños y pasaré las Navidades con su familia este año. No está mal para solo haber leído un libro, ¿no? (por no mencionar todos los nuevos amigos que hice en el camino).

Otro ejemplo. Hace un par de días, terminé de leer “Elogio de la imperfección”, un gran libro de la neurocientífica Rita Levy-Montalcini en el que muestra su pasión por la ciencia y su perseverancia en la investigación del NGF (factor de crecimiento nervioso) -le dieron el premio Nobel de medicina junto a Stanley Cohen en 1986-. En caso de que jamás hayas oído hablar de Rita, permíteme contarte que nació en 1909 y que aún sigue viva. Haz tus propios cálculos: ¡ahora tiene 103 años! Lo que resulta fascinante de ella es que, a pesar de su avanzada edad, sigue siendo una apasionada activista de los derechos de las mujeres en el mundo. Rita dice que la saga del NGF -todos esos altibajos a lo largo de los años de investigación- demuestra que la imperfección, y no la perfección, es la base del humano obrar. Y yo añado: ¡no necesitas ser perfecto para ser grande! “A los jóvenes les digo: no penséis en vosotros mismos, pensad en los demás. Pensad en el futuro que os aguarda, pensad en lo que podéis hacer y no temáis nada. No temáis las dificultades: yo he pasado muchas dificultades en el pasado y las superé sin temor, con total indiferencia hacia mí misma. Esta cita de Rita la puse en mi muro de Facebook. Ignoro si tendré tiempo de conocerla en persona antes de que fallezca, pero por el momento su libro me sirvió para hilar los puntos. Hace dos semanas, tuve la oportunidad de pasar un par de días con Lou Marinoff durante la presentación de su libro “El poder del Tao” en Madrid. Cenando con él, mantuvimos una conversación sobre la conciencia y el cerebro. Entonces yo saqué a relucir los descubrimientos de Rita Levy Montalcini y Lou me dijo que le enviara por correo más información al respecto. Seguidamente, mencionó que acababa de escribir un libro junto con Daisaku Ikeda y… ¡eureka! Para abreviar: soy amigo de la autora y coach estadounidense Jennifer Sertl y, por medio de ella, conocí a Amit Nagpal, cuyo mentor es, adivínalo… Daisaku Ikeda. Así que conecté Italia (Rita), Canadá (Lou), EE.UU. (Jennifer), India (Amit), Japón (Daisaku) y España (yo). ¿No es eso mundial y grande?

Te sugiero que hagas un experimento, por ejemplo. No leas, veas o escuches las noticias durante un tiempo. (Al fin y al cabo, las noticias no dejan de ser una creación subjetiva de otros seres humanos como tú y yo y, en muchas ocasiones, son desalentadoras. Es otro tipo de voz que te cuenta lo que hoy es importante para ti, para tu pueblo o ciudad, tu país, tu continente, para el mundo). En su lugar, haz que tu voz sea la noticia de hoy. No estoy diciendo que no hagas caso de lo que ocurre alrededor de ti -créeme, la Tierra seguirá girando si no lees las noticias-. Lo que digo es que puedes influir en lo que te ocurre a ti y a los demás desde el mismo momento en que tomas consciencia de que tu voz es la noticia hoy. Y esto puede que incluso mejore tus relaciones. Recuerda que si quieres saber lo que dicen los medios de comunicación, no tienes más que preguntarles a quienes te rodean. Ellos te lo contarán. Preguntando a otros, tendrás la gran oportunidad de conocer gente nueva. Encuentra tu pasión, sé grande, mundialízate.

¿Estás listo para dejar que tu voz apasionada sea la noticia contagiosa de hoy en el mundo?

Michael Thallium
Global & Greatness Coach
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Ascender de lo bueno a lo grande

(artículo originalmente escrito en inglés por el Dr Amit Nagpal)

La pasión nos hace grandes.

Albert Einstein dice: “todos somos genios, pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar a los árboles, este vivirá toda su vida creyendo que es tonto”. Pero muchos de nosotros dudaremos de nuestro genio interior y, si todos somos genios, se preguntarán: ¿por qué solo unas pocas personas tienen éxito?

Amit Nagpal es especialista en marca personal con enfoque holístico y tiene un blog de mantras para el éxito titulado The Joys of Teaching
El Dr Amit Nagpal es un consultor y coach especialista en marca personal con enfoque holístico, especialmente en el espacio digital, y tiene un blog de mantras para el éxito sostenible titulado “The Joys of Teaching” (leído en más de 100 países). Amit Nagpal es mentor de liderazgo para IAYSCP (International Association of Young Supply Chain Professionals), EE.UU. y también es miembro del Global Mentoring Committee for Entrepreneurship Incubation, 3E Innovative Foundation, Delhi NCR, India.

La respuesta es muy sencilla: la mayoría de nosotros pasamos o, mejor dicho, desperdiciamos nuestras vidas porque fallamos en descubrir nuestra más profunda pasión o propósito de vida. Ayer estuve hablando con una amigo mío, Deepak Goel, y me cito algo que me emocionó: “¿tienes una profesión que está de moda o una profesión que es tu pasión?”

El éxito viene de la perseverancia y la perseverancia requiere de gran energía. La gran energía y la dedicación solo puede provenir de la pasión. Así que, dicho llanamente, es solo la pasión la que nos hace grandes y la que hace de nuestro trabajo una fuente de alegría.

Muchos de vosotros os estaréis preguntando por qué solo muy pocas personas son capaces de descrubrir su pasión más profunda. El bloqueo mental que la mayoría de nosotros tenemos es que algunas personas nacen con suerte. Sin embargo, muy pocas personas nos damos cuenta de que podemos escribir nuestros propios destinos y crear suerte en nuestras vidas. Voy a poner un sencillo ejemplo de entrenamiento de comando. El principal instrumento que se utiliza en el entrenamiento de comandos es el de romper las barreras mentales y las creencias. Cuando el comando que se entrena dice “puedo saltar un máximo de 2 metros”, el entrenador le responde “no, tú puedes saltar 4,5 mentros”. Después de eso, se le entrena para hacerlo. Pero el entrenamiento también es posible si estamos preparados para romper nuestras barreras mentales. Una vez comenté en Facebook: “La gente está ocupada construyendo; yo estoy ocupado destruyendo un bloqueo mental tras otro”.

La pasión es el comienzo, te inspira para innovar y crea un deseo de desarrollar el talento, el conocimiento o habilidades y de asumir los riesgos necesarios. La pasión atrae a la gente, circunstancias y recursos correctos para ti, de la misma forma que un imán atrae el hierro. La pasión por tu trabajo te llena la cara con energía carismática e incluso puede hacerte parecer una persona bella y lustrosa.

Unos pocos momentos de la vida vividos con pasión son más dulces que años de vida monótona y gris. Tenemos muchas pasiones en la vida o muchas aficiones que nos apasionan, pero lleva tiempo descubrir nuestra verdadera pasión. Algunas personas tienen la suerte o dicha de descubrir su pasión de repente, pero cada ser humano puede descubrir su pasión más profunda siempre que haya un deseo ardiente. Las personas disciplinadas y con un alto coeficiente intelectual pueden leer libros, navegar por internet y ascender de lo bueno a lo grande. Pero la mayoría de nosotros necesitamos un coach o mentor para motivarnos y guiarnos en nuestro viaje. El coach puede ser nuestro jefe, padre o madre, coach profesional, etc.

Yo siento pasión por los viajes y por conocer a gente nueva, jugar al ajedrez, enseñar, formar, hacer coaching, gestionar marcas, por la espiritualidad, habilidades vitales y por la gente inspiradora. Ahora bien, no podría haber perseguido todas mis pasiones para ganarme la vida. Así que, despues de una larga reflexión y guía, encontré que mi verdadera pasión reside en inspirar a la gente para que logre su mayor potencial (que yo podría hacer mediante el coaching, la escritura, la formación o, en ocasiones, sencillamente con una conversación).

Cuando hayas encontrado tu verdadera pasión, te sumergirás en el trabajo, perderás la noción del mundo y del tiempo y lo que resulte de tal trabajo será de primera clase mundial y sobresaliente. Uno de mis estudiantes escribió algo parecido en Facebook y era tan esclarecedor: “Para vivir una vida que merezca la pena, uno no necesita saber lo que el mundo necesita… uno necesita saber esa única cosa que te hacer sentir vivo y te pones a hacerlo. Encontrarás la respuesta a lo que el mundo necesita, es decir, necesita gente que se siente viva”.

La pasión es una emoción poderosa, puede hacerte olvidar el mundo mientras que puede que hasta encuentres a Dios en el trabajo, y puede que te pierdas de la misma forma cuando la persona que quieres te besa. Si la pasión del amor transporta al cuerpo al éxtasis o al orgasmo, la pasión por tu trabajo te transportará al orgasmo del éxito, el orgasmo de tu potencial y te hará ascender de lo bueno a lo grande.

¿Saltó la chispa o ya has comenzado a arder?

Amit Nagpal
The Joys of Teaching
(Adaptación al español por Michael Thallium)

Bartholomews y la orquesta Charlemagne

Bartholomews-Henri Van de Velde y la Orquesta Charlemagne para Europa.

“Antes de ser director de orquesta, tocaba el violín, era un violinista profesional, pero mi sueño fue siempre ser director de orquesta, toda mi vida. Así que hace 14 años, comencé con una orquesta, que al principio fue solamente la Orquesta Charlemagne y, después, desde hace dos años sin gerencia, ahora tenemos una gerencia estadounidense, hacemos la orquesta para Europa.”

Acompañamiento lingüístico – Global & Greatness Coach

Un nuevo concepto de acompañamiento lingüístico: Global & Greatness Coach.

IX Jornada de filosofía práctica y musicoterapia

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El Ateneo de Madrid y la Agrupación de Retórica y Elocuencia le invitan a la

IX Jornada Internacional de Filosofía Práctica y Musicoterapia

Sobre una praxis filosófica. Realidad, Vida y Conocimiento.

Presenta: Victoria Caro
Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación y en Arte Dramático
Secretaria de la Sección de Filosofía del Ateneo de Madrid

Salón de Actos – Ateneo de Madrid

Martes, 1 de noviembre.

11:00 – 18:00

Entrada libre

Apertura de los actos: Sr. D. Ilia Galán
Doctor y Profesor Titular de Estética y Teoría del Arte Universidad Carlos III de Madrid
Presidente de la Sección de Filosofía del Ateneo de Madrid

Programa

11:00 Performance:

“BE FORMLESS, SHAPELESS, LIKE WATER”
Sara Díez, actriz-bailarina
Adela Estévez, actriz
Ana María Sánchez y Hye Ryun Jung, piano
Compañía Coral “Luces Acción Teatro”

11:15 Ponencia:

“APARIENCIA Y REALIDAD”
César Rubiales Martín
Declama: Michael Thallium

11:30 Conferencia:

“LOS DIAMANTES SIN SOMBRAS DEL TAO”
Carlos Roldán López
Sobre el libro: “El Poder del Tao”

12:00 Presentación de:

“EL PODER DEL TAO”
último libro de LOU MARINOFF,
autor de MÁS PLATÓN Y MENOS PROZAC
Conferencia en español de Lou Marinoff
Victoria Caro entrevistará a Lou Marinoff
Traduce: Michael Thallium

13:00 Andrés Jiménez, barítono, y Eduardo Frías, piano

13:30 – 14:00 LOU MARINOFF firmará su nuevo libro
“EL PODER DEL TAO”

16:00 – 18:00 Café Filosófico en La Cantina del Ateneo
“FILOSOFÍA EN LA PRÁCTICA”
Coordina: Óliver Álvarez
Organizan: Ateneo de Madrid, la Agrupación de Retórica y Elocuencia
y Victoria Caro

Colaboran: Ediciones B, Ágora-Agrupación para el Diálogo, Nuestra Ágora, Luces Acción Teatro, Tatira Teatro y Penicilina Filosófica

Leticia López, Stefanía Andrade, Silvia López, Manuel Rivera y Víctor Rivera
http://penicilinafilosofica.blogspot.com

Coaching – Burros versus Grandeza

Sufrir de no sufrir

De György Sebök supe por uno de los sabios comentarios que la pianista y coach Eliane Lust hizo en su muro de Facebook hará un año. Eliane colgó el comentario de marras con un vídeo de quien fuera su maestro. Yo lo vi y me fascinaron tanto las palabras de György Sebök como la interpretación que hacía del Adagio BWV 564 de Johann Sebastian Bach transcrito genialmente del órgano al piano por Ferruccio Busoni.

György Sebök fue un pianista y gran pedagogo de origen húngaro que impartió clases en la Escuela Universitaria de Música de Indiana desde 1962 hasta su muerte. Nació un 2 de noviembre de 1922 en Hungría y falleció el 14 de noviembre de 1999 en Estados Unidos. A continuación, os dejo una adaptación que he hecho al castellano de lo que el profesor György Sebök dice sobre los sentimientos, sobre la transcripción de Busoni y la música de Bach en este magnífico y emotivo vídeo del canal de televisión Arte:

“Tengo que hacer una confesión. Después de la guerra, hubo un tiempo en el que sufrí por no sufrir. Tenía la sensación de que había inhibido todos mis sentimientos y reacciones ante todo, no solo ante la música. Uno tenía que superar cualquier posible sentimiento, los sentimientos primitivos como el miedo o estar en peligro de perder la vida en muchas ocasiones… El objetivo era no sentir intensamente. De hecho, el objetivo era justo el contrario, era sobrevivir. El precio de sobrevivir era no sentir. Y ese no sentir, más tarde o más temprano, afecta a la propia música. Entonces, después de la guerra, la vida comenzó de nuevo y tenía la sensación de que la música, obviamente, era algo maravilloso, pero yo había perdido la conexión con la esencia. Obviamente, es maravillosa, bella [Sebök toca el piano]. Era un reconocimiento a la belleza y a la grandeza, pero tocar esa transcripción [vuelve a tocar] Y después de la larga toccata viene el adagio … [toca de nuevo] Y, entonces, sentí algo muy extraño: mi garganta, algunas cuerdas que no funcionaban, comenzaron a vibrar…”

Quisiera dedicar la interpretación del maestro Sebok a todas aquellas personas que hayan perdido a un ser querido recientemente. ¡Que vibren las cuerdas en la garganta!

Michael Thallium
Global & Greatness Coach

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Steve Jobs: hambriento y alocado

El 5 de octubre de 2011 fallece Steve Jobs, fundador de Apple y creador junto a Steve Wozniak del Mac. En este genial discurso dirigido a estudiantes de la Universidad de Stanford en Estados Unidos, Steve manda un mensaje claro a los jóvenes que le escuchan: ¡permaneced hambrientos y alocados! Descanse en paz.

Entrevista de Amit Nagpal a Michael Thallium

If you wish to read the original interview on Dr Amit Nagpal web page, please click on the following link “Interview with Mr Michael Thallium, Greatness Coach, Spain”.

El Dr Amit Nagpal entrevistó recientemente a Michael Thallium. Si deseas leer la entrevista original en inglés en la página del Dr Amit Nagpal, por favor, utiliza el siguiente enlace: “Interview with Mr Michael Thallium, Greatness Coach, Spain”.

A continuación, la entrevista adaptada al español:

Cuéntanos algo sobre tu estilo único de coaching o “greatness coaching”.
Antes que nada, quisiera agradecerte realmente la oportunidad que me brindas de hablar de ello en tu blog. La idea de greatness coaching (coaching para la grandeza) me vino hace un par de años cuando leí un “gran” libro de Stephen R. Covey, El 8º hábito, en el que se explica cómo dar el gran salto de la eficacia a la grandeza, es decir, encontrar tu “voz” y ayudar a los demás a que encuentren la suya también. Y ello aprovechando nuestras inteligencias corporal, mental, emocional y espiritual. Una de mis influencias es también la neurociencia y el trabajo de Howard Gardner, especialmente sus cinco mentes para el futuro: la disciplinada, la sintética, la creativa, la respetuosa y la ética.

Reformulando las palabras de Mark Twain, como muy bien hiciera Carmen Cayuela, Coach PCC y especialista en inteligencia emocional y de quien aprendo constantemente: “No renuncies a tus ilusiones y tus sueños. Cuando desaparezcas, seguirán existiendo, aunque hayas dejado de vivir. La verdadera trascendencia es trascender… en los demás“.

Creo que hay algo grande dentro de todos nosotros, solo que tenemos que encontrar lo que es. Cuando las personas hablan de lograr objetivos, principalmente piensan en términos de “eficacia”, lo cual está bien, pero ¿qué ocurre si, en lugar de eso, el objetivo final es la grandeza? Creo que entonces abrimos un espacio nuevo para el coaching donde la transpersonalidad tiene un papel clave. Ultimamente sigo el trabajo de una gran translíder de la cual estoy aprendiendo mucho: Jennifer Sertl.


¿Cuál es la importancia de la comunicación para lograr la grandeza? ¿Puedes explicárnoslo con algunas experiencias de clientes o coaching?
¿Quién es la persona con la que más hablas durante toda la vida? ¡Tú! Nos pasamos el tiempo hablando con nosotros mismos continuamente, comunicándonos con nosotros mismos. Y esa comunicación interna afecta al modo en que uno se comunica con los demás y viceversa: el modo en que uno se comunica con los demás afecta al modo en que uno se comunica consigo mismo. ¿Cuál es la base de una sesión de coaching? La comunicación. Y esta comunicación en una relación de coaching requiere la escucha empática y el silencio del coach también. El silencio resulta muy elocuente.

He conocido a muchas personas de diferentes culturas, nacionalidades y condición social. En mi experiencia, la comunicación -que como ya he dicho anteriormente conlleva una gran dosis de escucha empática- ha sido el punto de encuentro para resolver conflictos. Antes de hacerme coach autónomo, aplicaba el coaching en el modo en que lideraba equipos de trabajo (las cosas se administran o gestionan; las personas, se lideran). Recuerdo que una vez me asignaron un proyecto en Nueva Caledonia para hacer un cierre de operaciones. Mucho antes de ir allí, sabía que el objetivo de la empresa para la que trabajaba era hacer el cierre y enviar a la gente a casa, y yo tenía unos tres meses para lidiar con esa situación. No voy a entrar en detalle, pero digamos que, por un lado, la empresa no quería que los empleados se enteraran de que los iban a despedir y, por otro, yo tenía que abordar la situación en aquel remoto lugar a miles de kilómetros de distancia de la oficina central en Europa.

Pasé un mes entero entrevistándome con unas 150 personas -y cuando digo “entrevistándome” quiero decir al estilo”coaching”- de forma que todas y cada una de aquellas personas pudieran tener la oportunidad de sentirse escuchadas. Utilicé la comunicación directa para generar confianza, una buena relación, para aumentar la conciencia y la responsabilidad, es decir: crear un entorno de trabajo en equipo tan bueno como fuera posible. ¿Cuál fue el resultado? Sí, al final se despidió al 95% de personas, pero lo supieron dos meses antes de que eso ocurriera, no en el último minuto -la empresa temía que si los empleados lo supieran, dejarían de trabajar por falta de interés y compromiso. Sin embaro, y esto es lo interesante y “grande” del asunto, liderar a las personas con un estilo “coaching” contribuyó a crear un entorno donde, me atrevería a decir, nadie se sintió engañado y los empleados siguieron trabajando a un gran nivel hasta el último minuto que duro aquel proyecto. Y me gusta pensar que todos guardan un buen recuerdo de aquellos tres meses que pasamos juntos. Tan solo intenté ayudarles a sentirse y ser “grandes” en circunstancias desfavorables.

También utilizo el coaching en la enseñanza de idiomas en empresa, sirviéndome de las conversaciones para elevar la consciencia y la responsabilidad en el proceso de aprendizaje.

Ahora, hablando del coaching ejecutivo, me he encontrado con que hay personas muy exitosas en los negocios que temen hablar en público y eso les hace sentir que no saben comunicar. Esa sensación puede impedirles medrar en sus carreras o, cuando menos, no disfrutar de ellas. Abordar la comunicación en un nivel distinto por medio del coaching con inteligencia emocional puede servir de gran ayuda.


Cuéntanos sobre tu viaje como coach.
Creo que el viaje de un coach es un viaje para toda la vida. La primera vez que tomé consciencia de la palabra “coaching” fue en 2003. Estaba yo en algún aeropuerto y vi un libro de Talane Miedaner titulado “Coaching para el éxito”. Le eché un vistazo y me dije algo así como: “Vaya, se parece a lo que hago y a mi modo de entender las relaciones humanas…” Así que lo compré, lo leí y lo puse en práctica conmigo y con uno de los equipos que me tocó dirigir por aquella época. Sin embaro, como dije, esa fue la primera vez que tomé consciencia de la palabra “coaching”. Cuano miro atrás, me doy cuenta de que ese solo fuel el momento en el que puse nombre a algo que, de alguna manera, llevaba dentro de mí desde hacía mucho tiempo.


Si tuviera que decir cómo terminé siendo coach, tendría que decir que, principalmente, por medio de la lengua (comunicación). Cuando digo “lengua”, quiero decir “lengua” en el más amplio sentido de la palabra, lo cual incluye la música. Siempre he andado fascinado con el sentido y los sonidos de las palabras, por sus orígenes. Cuando era pequeño, me recuerdo mirando los diccionarios para encontrar el significado “exacto” de tal o cual palabra. Me encanta “La selva del lenguaje”, un gran libro del filósofo español José Antonio Marina, a quien sigo desde que lo publicó.

Por un lado, estaba mi querencia por las palabras, la filosofía y las artes (particularmente la música) y, por otro lado, mi curiosidad científica. En el bachillerato superior, elegí la rama de ciencias y más tarde, después de algunas aventuras, terminé estudiando traducción e interpretación (español, inglés y alemán) en la universidad, especializándome en traducción técnica e interpretación. Cuando terminé los estudios, trabajé de intérprete un tiempo, pero pronto lo dejé y decidí dedicarme a algo distinto: animador turístico. Me gusta la palabra “animador”, que viene del latín “anima”, que significa “alma”. Así que, esencialmente, un “animador” es alguien que reparte pedacitos de alma a los demás, con lo cual tienes que tener un gran alma para compartir, porque esa actividad consume mucho tiempo y energías. Después, cambié la animación turística por la gestión hotelera y, más tarde, terminé trabajando en barcos de crucero. Eso fue allá por 2002.

Trabajé en barcos de forma intermitente desempeñando distintas funciones y, después, volví a trabajar en tierra para una cadena hotelera a la par que me embarqué en un doctorado en comunicación y discurso y, luego, regresé de nuevo a los barcos. En 2008, di la vuelta al mundo trabajando de director de hotel en un buque de crucero. A pesar de los muchos retos, guardo muy buenos recuerdos de aquel viaje alrededor del mundo, especialmente porque tuve el honor y privilegio de tener al mejor chef con el que jamás haya trabajado: Bernard Barretto. Todos lo llamaban Chef Barretto. A mí me gusta llamarlo Bernard. Barreto era de la India, y si lo menciono aquí es porque sin él, aquella vuelta al mundo habría sido muchísimo más dificultosa y si hay algún éxito que se me pueda atribuir de aquella empresa, desde luego, el mérito y el éxito pertenecen a este hombre con quien compartí largas y enriquecedoras horas de conversación. Y aquí, así, le expreso mi reconocimiento público. No olvidemos que el reconocimiento es muy importante en coaching.

Cuando regresé a Madrid en el verano de 2008, decidí escribir una tesis doctoral sobre comunicación, coaching y mundialización (aún sin terminar) en la Universidad Rey Juan Carlos I, y me hice coach autónomo. También decidí aumentar mi experiencia autodidacta como profesional del coaching certificándome en coaching integral por el Instituto Internacional OlaCoach.

Mi proyecto Greatness Coaching Research (investigación para el coaching de la “grandeza”) es tan solo el embrión de un proyecto vital mayor: mi visión de crear una institución para potenciar la creatividad y el empoderamiento de personas en Asia, África y América Latina. ¡Un largo y emocionante camino por recorrer!


¿Qué papel desempeña la música en el coaching para la grandeza?
La música es parte de mí. De hecho, en mi forma de hacer coaching, procuro combinar la lengua, la música y la mundialización. Estudié piano de pequeño, pero nunca terminé los estudios de música. Entonces, muchos años más tarde, cuando tenía 28 años, me compré una guitarra acústica de cuerdas de metal y comencé a aprender a tocarla por mi cuenta. A veces me uno a músicos para tocar, pero no vivo de ello por el momento.

Como dije al principio, una de mis influencias en coaching es la neurociencia, y aquí me gustaría mencionar a tres personas: Oliver Sacks, cuyo fantástico libro “Musicofilia” me sirvió para adentrarme por primera vez en el “cerebro musical” y descubrir nuevos senderos; Aniruddh D. Patel, cuyo trabajo “Music, Language and the Brain” (música, lengua y cerebro) me iluminaron en el empleo de nuevos conceptos y tecnologías para investigar las asociaciones neuronales de la música; y Rachel Flowers, una niña ciega de 17 años (en el momento en que escribo esto) a quien considero un genio y ejemplo de grandeza como persona y música (si aún no la conoces, echa un vistazo a Youtube…).

Pero hablemos de coaching. Tomemos una orquesta, por ejemplo. Para mí es una metáfora perfecta que representa no solo el trabajo en equipo y los diferentes estilos de dirección, sino también nuestro cerebro o, si se prefiere, nuestras distintas personalidades. Cada músico de la orquesta representa una “voz” distinta (personalidad) que quiere que la oigan, que quiere ser comprendida, y hay un director de orquesta que es quien les da la oportunidad de hablar… o no. Creo que cuando se trabaja con coaching e inteligencia emocional, esta metáfora puede resultar muy útil para el coachee (la persona que recibe el coaching).

Mi nombre, Michael Thallium, también es un producto de la música. Poco después del fallecimiento de Freddie Mercury, estaba yo en una clase de química y tenía una tabla periódica en latín. La verdad es que no estaba prestando mucha atención al profesor. Me di cuenta de que al lado del mercurium se encuentra el thallium. Así que me dije a mí mismo: “Hmmm, Freddie Mercury… ¡Michael Thallium! Utilicé ese nombre como pseudónimo durante algunos años hasta que lo registré como mi nombre profesional.

Háblanos de tu concepto de humanocracia.
Este concepto se me ocurrió mientras estaba sentado en una cafetería hace algunos años, en 2005. Suelo ir acompañado de un cuaderno en el que anoto ideas. Por aquel entonces, estaba harto -aún sigo estándolo- de malas noticias y de los distintos nacionalismos de los que hablan en los medios de comunicación. Dicen que la “democracia” es el mejor sistema hasta el momento. Esta palabra proviene del griego y significa “gobierno del pueblo”. Entonces, mi reflexión fue: “No sé si este es el mejor sistema o no, pero seguro que puede haber un sistema mejor”. Llamé a este sistema, “humanocracia” (gobierno de seres humanos). ¿Cuál es entonces la diferencia? Creo que mientras haya un “demos” (pueblo), seguirá habiendo nacionalidad y, por ende, cierto tipo de nacionalismo. Sin embargo, si consideramos que las personas son seres humanos independientemente de su nacionalidad, entonces se puede crear un sistema basado en el gobierno de seres humanos. A esto lo llamo humanocracia. No estoy diciendo que este sea “el” sistema, pero pienso que es gran paso hacia un futuro mejor en el mundo. Tiempo más tarde, gracias a Internet, descubrí que, al parecer, alguien llamado José Giácoma ya había escrito en 1958 un libro sobre economía titulado “Humanocracia” (quizás algún día llegue a mis manos un ejemplar para leer lo que pensaba ese señor). En cualquier caso, preferiría tener una humanocracia a una “guerrarquía”.

Amit NagpalAmit Nagpal tiene un master en administración de empresas (marketing) y un doctorado en Marketing digital y de nuevos medios. Ha estado asociado con el campo de la gestión de marca y medios de comunicación durante los últimos 15 años. Tuvo un embriagador comienzo profesional en ventas. Amit Nagpal ha trabajado en mandos intermedios con Sage Publications y  Sahara TV, donde participó en el lanzamiento de varios productos, relaciones con los medios y actividades de creación de marca. En el WLC (Wigan and Leigh College) como jefe de departamento, participó en la creación de contenidos mundiales para nuevas materias así como en el desarrollo de pedagogía para la formación basada en procesos.

Su blog en inglés, “The Joys of Teaching” (un blog sobre mantras vitales para un éxito sostenible) se lee en más de 100 países y el número sigue aumentando a medida que se divulgan sus palabras día a día.